Hoy se murió el marido de mi amiga. Se enroscó en la ruta, le pasó un camión por arriba. En un segundo todo se terminó, y apenas tenía 30 años.
A veces me convenzo de que vinimos con fecha de vencimiento, pero no nos acordamos dónde está escrita.
En un minuto se te puede poner de culo la vida. Nadie tiene garantías de nada.
Y otra vez siento este miedo que hace unos meses me acompaña: que no me va a alcanzar el tiempo para todo.
Hay una pila de cosas que quiero hacer antes de irme. Y no sé cuándo me voy, quizás esta noche o mañana. O en un año. Tal vez viva hasta los 100.
Quién me puede garantizar cuánto dura mi contrato?
Creo que a veces pierdo tanto tiempo pensando, analizando, volviendo a pensar y no hago nada!
Observo como transcurren los días. No corro detrás de ningún sueño.
Tranqui.
Detesto la palabra "tranqui". Todo lo que se hace tranqui, es hecho con la estúpida ilusión de que vamos a durar eternamente.
Tranqui nada!!!!!
Yo no soy así.
No me quiero ir sin despertar frente al sol en sus ojos. Yo no me puedo ir así.
Esta noche me siento más impotente que nunca.Y reconozco que la soberbia es la peor consejera que tuve y tendré. Yo debería decir mil cosas que nunca dije, ni escribí, que sólo escondí; porque soy una idiota que cree que la muerte es algo que le pasa a los grandes.
Y si hoy fuese mi último día? Sin dudas, no estaría acá sentada escribiendo. Seguramente estaría agotando hasta los últimos recursos para llegar adonde quiero estar. Y no me importaría nada. Nada de verdad.
Quizás esa sea la forma en que debo vivir, para sentirme mejor.
Quizás el secreto sea no quedarme esperando nada.
A lo mejor de eso se trata ser felíz: animarse sin que importen los resultados.
Animarme...
Ser felíz...
(y no irme gris).
0 Te gustó? Contame:
Publicar un comentario en la entrada