
Hoy por tercera vez me toca subir a las tablas a jurar. No será la última. En esta ocasión, corremos los límites más allá de la General Paz. (y a conquistar el mundo Pinky).
Mientras libro la lucha para que cada cabello quede en el sitio exacto que le asigné, así no salgo en las fotos con el pelo en la cara como en la colación; tengo encendido el celu para que le ponga música a este momento estético.
A pesar de que es un clever phone (not just smart), todavía no aprendió que no me hace mucha gracia que tome decisiones sin consultarme.
Sí! Tiene vida propia, ya lo comprobé. Y también tiene mal carácter porque cuando lo apuro se empaca (parece que me lo hubiera mandado el enemigo).
En resumen, este aparatejo endemoniado con nombre de fruta, mientras me peino elige la música que voy escuchando.
D# Cm Gm F
Vos! Esta canción que me lleva de la mano una vez más a la perfecta fusión.
Él está besándome, cerca y lejos, como las olas rodeando mis fiordos.
Yo también lo acecho, él se siente complacido. Y me lo hace saber.
D# Cm Gm F
Ya lo amé tantas veces y de tantas formas, escuchando esta canción.
Lo ví dándome placer, sacando de mí nuevos sonidos.
Fuí animal, fuego, selva, lluvia sobre la tierra, relámpago, roca, pez, mariposa, volcán, capullo y flor. Me multiplico sobre su piel suave, entre sus manos fuertes.
Ya me amó tantas veces, mientras escucho esta canción.
D# Cm Gm F
Puedo sostener que existe la perfecta sincronía del infinito.
Él es yo, habitando otro cuerpo. Sembrando besos sutiles, secretos.
Si él pudiera ver los soles que hemos estallado juntos cada vez que suena esta canción, si pudiese contemplar con detalle las horas que nos dedicamos sin cansancio...
D# Cm Gm F
Acabó la canción, todo vuelve a encerrarse en mi cerebro. Se cierra la cárcel que me contiene.
Guardo mis fantasías, aunque me brille la piel como si él alguna vez hubiera estado acá conmigo.
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