miércoles 13 de julio de 2011

LET´S PLAY (just a few minutes)


Hoy tengo uno de esos días en que la Tierra debería abrirse delante mío, tragarme y volverse a cerrar. (Ja, qué piba exagerada!).

Queridos amigos: estamos aquí reunidos para presenciar como un chico como él y una chica como yo, pueden arruinarlo todo, en cuestión de minutos.

No aguanto no entender. Imaginad lo que han sido mis horas de aritmética!
Tengo sólo un par de certezas, que supongo inamovibles. Rígidas como institutriz alemana, llamada Gertrudis.
Ese escaso margen de certidumbres, es el que me permite circular por la delgada línea que divide mi aspecto normal, con el mundo de las ideas que me atraviesan el cerebro en todas las direcciones posibles e imposibles.
Si debiera responder a qué le temo? Diría que le temo a aquello que me saca de mi zona de comodidad, que está delimitada por lo que puedo pilotear con mis 2 o 3 certezas locas. Me sacás de ahí y me anulo.
Si existe Dios, hoy debe estar rodando de risa mientras me observa, mejor dicho " nos" observa.
De todos modos, no me quejo; nadie me saca de la zona... Casi nadie.
Estoy escribiendo, sólo por ordenar mis ideas, que a estas alturas de la tarde, están como si las hubieran pasado por una mini pimer.
El punto es que yo creo algo, que hoy tambaleó.
Yo que pensé que entendía ciertos mecanismos, pero hay algo en mis planos que está mal dibujado.
Tengo dos opciones, a saber:
a) si quien yo creo es, como yo creo, está logrando una vez más invertirme la carga de la prueba. Cosa que es poco probable, pero no imposible, porque ya lo hizo antes, (por eso mejoré mi servicio de espionaje, elevé los flancos débiles, etc.) y sigue siendo capaz de hacer que yo me cuestione, definitivamente es un genio. El pibe piensa. Mis respetos a quién logra darme batalla. Me saco el sombrero y hago una pequeña reverencia.
b) si quien yo creo no es, como yo creo; acá se complica el asunto. Porque si fuera distinto, dormiríamos juntos. No porque yo quiera que sea distinto, sino porque ese tipo de personas son las más aburridas a la hora de jugar. Por eso no juego con "la banda de los trofeos de guerra". La gente muy creída de sus aptitudes es más fácil que la tabla del cero.
Ahora bien, si tomo la opción a) encuentro hasta divertida su postura. En el peor de los casos, él sabe leerme entre líneas. No es un "boludito de la luna"y yo entendí lo que quiso darme a entender.
Si tomo la opción b), ni vale un segundo de mis pensamientos, ni una sola de mis letras.
Algo me dice que no estoy tan errada, puedo equivocarme, pero lo que no puedo, es creer que las "manos mágicas" me borren de un plumazo, salvo que mi presencia les resulte "de cuidado". Si así fuese, las manos deberían aceptar que sus dedos no pueden tapar el sol.
Casi me olvido que soy sólo una soñadora, pero como decía Lennon, no soy la única.
El pibe también sueña o al menos participa de los míos.